Berlín

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Bonjour à tous!

Nuestro a viaje a Berlín fue hace unos 4 años aprovechando el puente de carnaval. Intento viajar siempre esos días porque casi nadie tiene puente y viajar al extranjero es mucho más barato. Este ha sido uno de los viajes más baratos que he hecho en toda mi vida. Lo malo es que esta ciudad no me gustó en absoluto, no es mi estilo, pero me alegra haberla conocido porque si no no podría opinar. Os preguntaréis por qué hago este post si no me gustó Berlín, pues lo escribo porque es una de las ciudades europeas más visitadas y, que a mi no me guste, no significa que no os pueda gustar a vosotros.



¿CÓMO LLEGAR A BERLÍN?

Volamos con Easyjet desde Madrid a Berlín al aeropuerto Schönefeld por unos 60€ ida y vuelta (de sábado a martes). Allí cogimos el tren hasta la estación de metro más cercana y después el metro hasta el hotel.

¿DÓNDE DORMIR EN BERLÍN?

Soy de las que piensa que si no encuentras una buena oferta en el centro, busca algo de calidad, barato y con una línea de metro en la puerta del hotel para moverte con facilidad. Esto fue lo que nos llevó hasta el hotel Park Inn Berlin City West por 30€ la noche (habitación doble con desayuno buffet). Normalmente este hotel cuesta el doble, pero los comparadores como Trivago o Kayak nos ayudan a encontrar ofertas de este tipo. Este hotel tenía una parada de metro a unos2-3 minutos andando que nos dejaba en el centro de Berlín en 10-15 minutos.

¿QUÉ VER EN BERLÍN?

La arquitectura de Berlín no es mi estilo, pero tengo que reconocer que es una auténtica muestra de arte callejero

1.Isla de los museos: Esta isla fue de las pocas cosas que me gustó de la ciudad. Es increíble la muestra de arte que coexiste en un un radio tan pequeño. Visitar todos los museos puede ser un poco cansado, por lo que recomiendo elegir un par de ellos. Mi favorito fue el Museo de Pérgamo porque durante varios años estudié historia del arte y entrar allí y toparmo con el friso del altar de Zéus de Pérgamo o con la puerta romana del mercado de Mileto me dejaron sin palabras. Si, como yo, sois fans del arte egipcio, no os perdáis el Museo Nuevo porque allí se encuentra el famoso busto de Nefertiti.


2.Puerta de Brandenburgo: La emblemática puerta insignia de la capital alemana representa la fuerza de la paz sobre las armas y tuvo que ser parcialmente reconstruida tras la Segunda Guerra Mundial.


3. Catedral: Pese a que parezca una construcción de hace siglos, la catedral de Berlín se empezó a construir a finales del siglo XIX y se terminó a principios del siglo XX (a partir de los cimiento de una catedral barroca del siglo XVIII ). Tuvo que ser reconstruida porque sufrió un bombardeo durante la guerra. El precio de la entrada son unos 7€.

4. Postdamer Platz: Una de las plazas más concurridas y curiosas. Es parada obligatoria para los turistas, donde se puede disfrutar de una buena cerveza alemana.


5. Checkpoint Charlie: Fue el paso fronterizo del muro de Berlín más famoso.

6. Palacio de Charlottenburg: Una de las cosas que más me gustó de la ciudas fue este palacio de verano de la monarquía de la época y donde, también, Napoleón pasó una temporada de su vida.


7. Reichtag: el Parlamento alemán que albergó las fuerzas políticas alemanas en sus inicios hasta que se declaró la Republica de Weimar con el fin de la I Guerra Mundial. Años más tarde, Hitler abolió la mayoría de los derechos fundamentales de la Constitución de 1919 de la República de Weimar y, tras la II Guerra Mundial, el edificio quedo destruido. En 1956 fue reconstruido.



8. Monumento al Holocausto:  Se trata de una cuadrícula formada por 2.711 bloques de hormigón de diferentes alturas.

9. East Side Galery: Se trata de la mayor galería de arte libre del mundo, ocupa 1.3km y es el mayor tramo que se conserva del Muro de Berlín.


EXCURSIONES

Desde Berlín podéis coger un cercanías que lleve a Potsdam. Me parece una pequeña copia de Versalles, por sus jardines, sus palacios y palacetes. Merece la pena destinar una mañana y aprovechar para visitar no solo el palacio, sino también el pintoresco pueblo.



Otra de las excursiones que hicimos fue al campo de concentración de Sachsenhousen (el metro te deja a unos 5 minutos andando). En él puedes ver los horrores que allí se cometieron. Toda una lección de historia. Mi problema fue que ya conocía el campo de concentración de Auschwitz (Polonia) mil veces más duro que este otro, por lo que el impacto al ver el de Berlín no fue tan grande como el de  Auschwitz.



¿DÓNDE COMER?

Apenas recuerdo el nombre de los restaurantes en los que comí en Berlín, pero si que recuerdo qué es lo que más me gustó: Una "currywurst", jaja. Es lo que viene siendo una salchicha con ketchup y curry con una pulga de pan. La mejor la comimos en un puesto ambulante en Potsdam, pero encontraréis miles por toda la ciudad y muy baratas.



Otras de las cosas que me gustó mucho fue el goulash (aunque es originario de Hungría), muy parecido a la carne estofada.



Y, como no, el applestrudel, una tarta caliente de manzana con canela y azucar glass.



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¡Feliz lunes!
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